El sol de marzo.
Las tardes de marzo
en que el silencio
no era sólo el ocasional consuelo
que nos sorprendía,
sino una cualidad del tiempo,
algo natural.
El sol de marzo.
Las tardes de marzo,
el viento y los olores de
marzo;
el pasado
y marzo girando,
y las variadas tonalidades del sol como una inagotable
esfera
gritando;
el río entre las hojas, girando,
un espejo de río entre hojas, girando,
la cálida tierra iluminada vista desde la ventanilla de
un tren en marcha,
girando.
No.
No te detengas, no
te detengas, sigue, sigue, no
te detengas
jamás.
いや。
立ち止まるな、立ち
止まるな、進め、進め、立ち
止まるな、
決して。
Ráscame la crica, cri, cra, crack.
Ráscame la crorrk, cros, cros, crossk.
Grítale a los perros, sube más la radio.
Cántale aún más alto,
croc, crac, croc.
Pero
ellas
brotaban.
La amada de perfil
ja ja ja:
la amada de perfil.
でも
彼女たちは
湧き出てくる。
恋人の横顔
あはは。
恋人の横顔。
El mediodía no discurre, discurrimos por
él.
Bajo el resplandor,
con un libro en la mano,
lo importante es huir,
no mirar ese rostro,
no dejarse someter.
正午が過ぎるのではなく、ぼくたちの方が正午を
通り過ぎていくのだ。
輝く陽の下で、
手には本、
大事なのは逃げること、
その顔を見ないこと、
それに屈服しないこと。
Esperar mientras todo se disuelve bajo la claridad y el calor (la canción popular desciende, el niño se ha dormido). Frente a nosotros curza ahora el muchacho con su blanca indumentaria. Cruza. Ha cruzado.
Cruzó... Está cruzando.
-- Suprime a la prima antes que te exprima.
Pero por encima de todo la calma, dices.
Cierro los ojos; un grupo de alimañas danzan,
(los enamorados diluyéndose en el resplandor del pinar).
Los abro: vidriosas se entrechocan, se cieren sobre mis párpados.
Éstas
en el cuarto de siempre
(música de órgano),
bajo las maldiciones y las amenazas de siempre,
oyes cómo ella se agita en la otra habitación
(afuera los típicos andariveles de la época: bombas, tiros, discursos, gritos, amenazas, torturas, humillaciones, miedo, hambre),
y tú agitando también tus callados resabios.
Estás en el portal de la cabaña 10 años después
(música militar)
sientes la respiración típica, nerviosa, anhelante,
de ella, allá dentro (afuera los típicos, andariveles
de la época: discursos, gritos, amenazas, turturas,
humillaciones, miedo, hambre).
los típicos andariveles de la época
は「よくあるタイプの渡し舟(もしくは板でできた簡単な橋)で、年季が入っていて古い」という意味ですが、そういうふうに書くと長ったらしいので「年代ものの渡し舟」としました。この言い方だとtípicosの意味が訳文に生かされないので、要検討です。
Y ella hurgándote con su mirada de perra triste y piadosa.
Y tú, en otro mundo, ausente, navegando.
Y ella es noble, dulce, y sólo desea que tú la desees.
Ella es tan tierna, tan insoportable.
Y tú eres tan cruel, dice el danzón.
Ella rechaza las solicitudes de los demás jóvenes,
desatiende las ofertas de los formidables pretendientes,
se arregla el pelo y te mira. Y tú eres tan mano-sudada;
oh, tú eres tan poca-palabra. Y ella se acerca y te vigila;
ella te ofrece un refresco, y te escolta, te arrastra,
te admira. Ella es tan dulce, tan atenta, tan quiete,
tan insoportable.
Y tú eres tan cruel, dice el danzón.
Tú esquivas su cuerpo,
vuelves el rostro. Ella
intenta colocar su mano sobre tu cara,
trata de que, en el baile, tú la aprisiones un poco
más. Ella recoge el sudor que brota a raudales de
tus manos.
Y tú eres tan cruel,
dice le danzón.
La abrazas. Tus manos empapadas
la cubren. Tus rostro llega a su rostro. Su cabeza
cae sobre tu cabeza. El tibio sudor baña su espalda,
empapándole el vestido de crepé currugado que hubo
de estrenarme expresamente para esta noche.
Dando tropezones llegan hasta el centro del salón
inundado ya por tus manos.
Sus manos bajo el sol.
Sus
manos
y el sillón del auto desde donde se alzan, ¿soy casto?
Sus manos bajo el sol.
Tu hijo y tu esposa bajo el sol,
la familia bajo el sol
y el grupo de sonidos arremolinándose
en la copa dorada de los pinos.
¿Alguien regresa?
¿Quién bajo el murmullo de las termas
te ofrece su cuerpo delicioso
luego de una rápida, viril señal?
La arena donde los deportistas no dejaron sus heullas
y más allá el estruendo de las aguas.
¿Quién regresa?
La
litera
tura
es consecuencia de una hipocresía legendaria. Si el hombre tuviese el corage de decir la verdad en el instante en que la siente y frente al que se la inspira o provoca (al hablrar, por ejemplo; al mirar, por ejemplo; al humillarse, por ejemplo) pues es en ese precioso instante que siente cuando padece o se inspira; si tuviese el coraje de expresar la belleza o el terror cotidianos en una conversación; si tuviese el coraje de expresar la belleza o el terror cotidianos en una conversación; si tuviese le coraje de decir lo que es, lo que siente, lo que odia, lo que desea, sin tener que escudarse en un acertijo de palabras guardadas para más tarde; si tuviese la valentía de expresar sus desgracias como expresa la necesidada de tomarse un refresco, no hubiese tenido que refugiarse, ampararse, justificarse, tras la confesión secreta, desgarradora y falsa que es siempre un libro.
Se ha perdido -- ¿existió alguna vez? – la sinceridad de decir de voz, a voz. Nos avergüenza expresar el recogimiento (o la tentación) que nos producen las cosas desconocidas.
Por cobardía (en los sitios donde la ley auspicia la imbecilidad), y por temor al ridículo (en los sitios donde la tradición impone la estupidez) contemporizamos con lo intrascendente, y luego, secretamente, atemorizados, avergonzados, tratamos de remediar la traición: Escribimos el libro.
Así la expresión (la manifestación) de la belleza ha quedado rezagada a las hojas y a las letras, a las horas muertas, a los instantes de tregua.
こういうふうに美の表現(宣言)はページや文字に残されていった、時間を無為に費やす時、休戦の時に。
El sentimiento de piedad, de dicha, de espanto, de anhelo, de reberdía, se circunscriben a la redacción de un texto que puede publicarse o censurarse, que puede quemarse o venderse, catalogarse, clasificarse o postergarse.
Y el hombre verdadero (aquel que aún posee remordimientos) se ve obligado a garrapatear miles de papeles para dejar testimonio de que no fue una sombra más que asfixió con suspiros, parloteos o sensaciones elementales su antigua inquietud y su sensibilidad.
¿Toda obra de arte es entonces la obra de un traidor renegado? ¿Y todo hombre que no deja el testimonio de una obra de arte es un traidor nato? ¿Toda obra de arte es entonces el desgarrado, hermoso invento con que trata de justificarse un cobarde?
¿Toda obra de arte es entonces el pago de una antigua deuda que sostiene el hombre con la verdad que no se atreve a asumir diariamente? La plenitud, el momento de inspiración, la llegada del poema, ¿qué son?
Quizá las gastadas fanfarrias tras las cuales alguien temerosa, y ya temerariamente, quiere justificar su sencilla, espléndida, pero estereotipada, condición humana.
Los tiempos de Pericles,
las fiestas de Dionisos.
Los días
transcurriendo imperturbables.
Las horas divinas
y los minuciosos preparativos
para ver mañana las últimas 4 trageduas
del íntimo de Herodoto.
Los últimos bañistas abandonan la costa. La breve opulencia del crespúsculo prestigia las erizadas alas de los pájaros hambrientos. El crujir de las hojas es ahora un sonido respetable. Todos regresan. Las adelfas impregnan el tiempo. El último resplandor del día juega entre los árboles y los brazos de los sillones que alguien (alegremente) arrastrara hasta el mar.